Saber de qué material es una silla de oficina puede ayudarte a decidir entre las diferentes opciones de mobiliario. Aunque muchas veces solemos fijarnos mucho solo en el tapizado de las sillas de oficina hay más detrás; por ejemplo, su tipo de acolchado, la malla del respaldo, etc.
¿Cuáles son los tipos de materiales silla de oficina?
Las sillas de oficina se pueden hacer de diferentes materiales. En el caso de las sillas de oficina ergonómicas predominan la malla y los tejidos técnicos, ya que permiten una correcta ventilación y se adaptan mejor al peso del usuario. Estos textiles se combinan con bases sólidas de aluminio o poliamida para garantizar resistencia.
Silla de oficina: textiles más usados, beneficios y desventajas
Si hablamos solo de los textiles que se usan para la fabricación de sillas de oficina ergonómicas; nos encontramos con cuatro variantes principales.
1. Mallas o red: transpirables, pero menos versátiles
La malla o red se suele usar en el respaldo de las sillas ergonómicas y destacan porque permiten que el aire circule con libertad, algo valioso en climas cálidos o espacios donde se trabaja muchas horas seguidas.
Algunas ventajas de elegirlo son que se adapta con facilidad al cuerpo y suele ser ligero, lo que aporta una sensación de frescura constante.
En cuanto a desventajas, solo se encuentra el hecho de que hay menos variedad de colores.
2. Tela: variedad de opciones, pero menos duradera
La tela es el tapizado más habitual en las sillas de oficina gracias a su enorme variedad de colores, texturas y acabados. Además, es un material fácil de trabajar, por lo que permite diseños muy diversos y estéticamente agradables.
Como ventajas, ofrece una sensación de confort agradable y una amplia gama de opciones para combinar con cualquier entorno laboral. Ahora bien, su principal inconveniente es el mantenimiento: la tela tiende a absorber manchas con facilidad y requiere una limpieza más cuidadosa. Aunque existen tejidos técnicos más resistentes, sigue siendo un material que puede desgastarse con el uso intensivo.
3. Piel sintética: fácil limpieza, pero poca transpirabilidad
La piel sintética —también conocida como polipiel— es apreciada por su resistencia y su mantenimiento sencillo. Un paño húmedo suele ser suficiente para dejarla impecable, lo que la convierte en una opción práctica para oficinas con mucho movimiento o espacios donde se prioriza la limpieza rápida.
Su mayor desventaja es la falta de transpirabilidad. En invierno puede resultar fría al tacto y, en verano, tiende a pegarse a la piel debido a su baja ventilación, lo que puede generar incomodidad durante jornadas largas frente al ordenador.

4. Piel natural: elegante, duradera, pero más costosa
La piel natural es la opción más exclusiva. Aporta un aspecto sofisticado y mantiene un tacto agradable con el uso. Al ser un material transpirable, ofrece un nivel de confort superior al de las alternativas sintéticas y resiste muy bien el paso del tiempo, incluso en espacios donde la silla se utiliza de forma intensiva.
Como contrapartida, su precio es notablemente más alto, por lo que suele reservarse para despachos de dirección o ambientes que buscan proyectar una imagen de calidad y prestigio.
¿Cuál es el mejor material para una silla de escritorio?
Elegir el mejor material para una silla ergonómica no tiene una única respuesta, pero sí podemos identificar algunas opciones que suelen ofrecer mejores resultados.
El mejor textil:
La malla (mesh) suele ser la alternativa más equilibrada. Distribuye bien el peso, favorece la ventilación y ayuda a mantener una temperatura cómoda incluso en jornadas prolongadas.
La tela también es una opción válida, especialmente si buscas más variedad estética. No obstante, requiere un mantenimiento más cuidadoso y una inversión adicional para mantenerla en buen estado.
Por este motivo, muchos fabricantes combinan malla en el respaldo —para mejorar la transpiración— con tela en el asiento, que aporta un extra de comodidad. Esta combinación permite aprovechar lo mejor de ambos textiles sin sacrificar durabilidad.
El mejor acolchado:
En el caso del asiento, lo más recomendable es optar por espuma de alta densidad. Este tipo de acolchado se adapta al peso del usuario sin deformarse con el tiempo, asegurando un nivel adecuado de soporte y confort prolongado.
El mejor material
En cuanto a la estructura, aunque existen sillas ergonómicas fabricadas en plástico, lo más aconsejable es optar por modelos con estructura metálica, preferiblemente de aluminio o acero. Estos materiales proporcionan una base más estable, soportan mayor capacidad de carga y resisten el uso intensivo sin deformarse.
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